Si dos personas tienen que hablar por teléfono siete veces antes de tener la cita
¿Es porque sus horarios no coinciden o son simplemente demasiado histéricas?
Monday, February 26, 2007
Saturday, February 24, 2007
Qué horror!!!
Anoche yo estaba hablando mal sin parar de los msn spaces y especialmente de los fotologs, y más que a ellos dos, criticaba a las personas que los tienen y creen que están muy bien.
Entonces, una reflexión dicha al pasar por alguien: "Lo que pasa con el fotolog es que es muy fácil tenerlo, subís cualquier imagen, así cualquier cosa que se te ocurra, total de todos modos dos días después lo cambiás y ya está. No requiere ningún tipo de dedicación".
Fue en ese momento que pensé "Mi blog es un fotolog, mi blog es un fotolog, mi blog es un fotolog".
Y ahora me siento muy mal. Muy, muy mal.
Wednesday, February 21, 2007
Maybe not, pero
Todavía con las pupilas medio dilatadas me dispongo a escribir un poquito.
Y lo unico que tengo ahora es esto. Esta pantalla, esta canción, este cigarrillo.
"Es la mejor época de tu vida", dicen las tías y los taxistas cincuentones. Como que si te va a pasar algo, te tiene que pasar ahora.
Hace 24 horas que me tiemblan las rodillas. ¿Por qué? Me siento enferma y triste.
A las siete de la mañana de hoy venía de la terminal a mi casa, veía pasar los carteles y la gente y los árboles y el tráfico desordenado y de pronto me pintó eso de que voy de hecho a dejar mi país, y que aunque esté al ladito nada va a ser ni siquiera parecido. Y que acá van a pasar muchas cosas y que me las voy a perder. Maldita disconforme.
Sumado a todo esto, recordé el hecho fundamental de que soy tremendamente tímida con las personas que no conozco bien. No voy a hablar con nadie, se me ocurre de repente. No voy a tener amigos. La gente me va a molestar.
Todo está saliendo a la perfección. Debe ser eso. No puedo quedarme a pudrirme acá. Es lo que todos dicen, y tienen razón.
Y por sobre todo, lo que más temo es que algo fundamental cambie, que en cinco meses algo se transforme irremediablemente, o que ya no esté ahí y yo nunca me de cuenta.
Tuesday, February 13, 2007
Lane
¿Como es posible que en tanto tiempo no haya escrito nunca sobre ella?
No hay gatos corrientes, dijo Oscar Wilde. Y ella debe ser el ejemplo más vivo de tal frase, porque es tan tan común la pobre, y sin embargo tan única.
El primero de abril pasado la conocí. Eran días angustiantes, me acuerdo. Yo acababa de curarme de una larga y patética enfermedad y estaba en los trámites de compra del departamento. Mi tía me había preguntado si quería una minina, y por supuesto le dije que sí, impulsivamente, sin conocerla. ¿Cuáles eran las chances de que no me gustara?
En mi casa siempre habíamos tenido gatos, pero siempre con dos particularidades: todos eran machos y nunca hubo más de uno a la vez. Y Penny Lane fue y es mi primera gata.
Penny Lane no come carne. De ningún tipo. Ni cruda, ni cocida, ni molida, ni en trozos. La desea, la huele, pero finalmente no la come.
Está loca. Por las mañanas y por las noches corre desesperada por toda la casa, se golpea contra las paredes, se trepa por los muebles, tira libros y discos al piso. Es como si tuviera un exceso de energía de tipo infantil con la cual no sabe qué hacer.
Duerme todo el mediodía y toda la tarde, y puede estar horas limpiándose la carita con las patas (es zurda: el lado izquierdo siempre lo tiene más limpio). Como a las siete sale a jugar con el gatito del A, completamente negro y lustroso. Tan majestuoso, tan distinto a ella. Entra en su casa y hace desastres, se duerme en su sillón y le come la comida. Nunca lo deja entrar a nuestra casa.
Penny Lane no es delicada ni gordita ni peluda. Es una flaca desgarbada, torpe, medio de la calle. Tiene el pelo corto y gris, y el hocico bien blanquito. Sus hobbies: traer cucarachas como trofeo, patear hasta el cansancio capuchones de birome y mordisquear cable modem durante horas.
Su cumpleaños: primero de marzo.
Qué esta haciendo ahora: nada. Está tirada en el piso, cierra un poco los ojos, los vuelve a abrir y me mira.
Ya nos vamos a dormir.
Revelación
Viste cuando tenes tantas ganas de que una cosa suceda, que no podés dejar de temer que algo va a salir mal y no va a suceder???
(En dos semanas tengo que estar en Brasil)...
(En dos semanas tengo que estar en Brasil)...
Sunday, February 11, 2007
War
Anoche participé de una guerra de almohadas con tres personas más en un lugar público.
Fue genial.
Ge - nial.
Fue genial.
Ge - nial.
Friday, February 09, 2007
Still on vacation
Dos cosas son evidentes:
a) Yo voy a estar completamente al pedo los próximos veinte días.
b) Ya nadie lee este blog, a juzgar por el número de comentarios. (¿Debería suspenderlo?)
De modo que se me ocurrió cambiar la dinámica y escribir todo lo que pueda en estos últimos días, para no desperdiciar tanto mi tiempo y para que no se note tanto que hay pocos coments (supongamos que alguien entra y piensa "que pocos coments" pero luego ve la diferencia de días entre post y post y dice "bueno, esta chica escribe demasiado, no le da tiempo a la gente de comentar). Si la calidad de los textos baja exponencialmente, bueno, sorry. Ahora vamos a dejarnos de "menos es más". Más es más. Palo y a la bolsa.
Anoche salí con Cld y Sfa, después de mucho de tiempo de no salir las tres juntas. Eso es muy gracioso, porque nos encanta hacernos la cabeza de que "somoselgrupodeamigas", y está bueno, es bien cosa de chicas.
Vinieron a mi casa, for fin equipada con lo necesario para recibir invitados. Chp se durmió, pero de eso nos enteramos recién hoy y toda la noche nos preguntamos que le habría pasado. Tambien lo puteamos creo.
Terminamos yendo a donde había que ir porque no había otra cosa para hacer, y ahí nos encontramos con Antn, Amd, JnCz, Chc, Bby y otra gente que no me acuerdo. Yo me sentía un tanto extraña al comienzo, como sin ganas de comunicarme. Mierda, muchas veces me pasa eso, aunque esta vez no fue muy terrible. Bailamos música electrónica más o menos cabeza y 4:20 pasamos por un supuesto after y luego a la casa de Chc, que era un lugar muy muy extraño, paredes de piedra blanca con escudos, muchos muebles de madera oscura, objetos antiguos, cosas así. Una bodega enorme detrás de la casa. Muchas botellas de licor.
a) Yo voy a estar completamente al pedo los próximos veinte días.
b) Ya nadie lee este blog, a juzgar por el número de comentarios. (¿Debería suspenderlo?)
De modo que se me ocurrió cambiar la dinámica y escribir todo lo que pueda en estos últimos días, para no desperdiciar tanto mi tiempo y para que no se note tanto que hay pocos coments (supongamos que alguien entra y piensa "que pocos coments" pero luego ve la diferencia de días entre post y post y dice "bueno, esta chica escribe demasiado, no le da tiempo a la gente de comentar). Si la calidad de los textos baja exponencialmente, bueno, sorry. Ahora vamos a dejarnos de "menos es más". Más es más. Palo y a la bolsa.
Anoche salí con Cld y Sfa, después de mucho de tiempo de no salir las tres juntas. Eso es muy gracioso, porque nos encanta hacernos la cabeza de que "somoselgrupodeamigas", y está bueno, es bien cosa de chicas.
Vinieron a mi casa, for fin equipada con lo necesario para recibir invitados. Chp se durmió, pero de eso nos enteramos recién hoy y toda la noche nos preguntamos que le habría pasado. Tambien lo puteamos creo.
Terminamos yendo a donde había que ir porque no había otra cosa para hacer, y ahí nos encontramos con Antn, Amd, JnCz, Chc, Bby y otra gente que no me acuerdo. Yo me sentía un tanto extraña al comienzo, como sin ganas de comunicarme. Mierda, muchas veces me pasa eso, aunque esta vez no fue muy terrible. Bailamos música electrónica más o menos cabeza y 4:20 pasamos por un supuesto after y luego a la casa de Chc, que era un lugar muy muy extraño, paredes de piedra blanca con escudos, muchos muebles de madera oscura, objetos antiguos, cosas así. Una bodega enorme detrás de la casa. Muchas botellas de licor.
En el camino JnCz deliraba todo el tiempo, que su cumpleaños va a ser en Tafí Viejo o Alderetes. Cantaba canciones de Calamaro, pero te llevaste el florero y me dejaste la flor. Creo que fue el mejor momento de la noche. Cuando llegamos yo ya tenía mucho sueño y me picaba la garganta. Al poco rato de estar ahí me fui a dormir al único lugar disponible, sin dejar de sentirme un tanto incómoda por ello. Dormí creo que un largo rato, babeé la almohada y soñé cosas geniales. Escuchaba que JnCz cantaba temas de Pato y yo soñaba que él iba a Cantando por un sueño con Claribel Medina.
Me desperté porq el dueño de casa también quería dormir y realmente no daba para seguir tirada ahí en una cama tan pero tan ajena (en todos los sentidos posibles). Pero la verdad es que quería seguir durmiendo. Cuando bajé el cuadro no era alentador: Cld dormitaba en un incómodo sillón, mientras Sfa, JnCz y Antn continuaban bebiendo gin con Sprite y fumando tucas. Amd se había ido, con lo cual había que volver caminando o en remis.
Caminamos, finalmente, hasta casa, las chicas. Compramos medialunas y scons. A mí ya me dolía mucho la garganta. Bah, me sigue doliendo. Las tres decíamos que había sido una noche buena, digamos promedio, quizás un poquito para abajo.
Dormimos mucho. Comimos fideos con salsa a las 16:30, vimos todo el día películas buenas y malas. Cuando Sfa se fue, me entristecí mucho por ello. Me pone mal la idea de dejar de verla por tanto tiempo. Ese pensamiento me invade justo ahora. La voy a extrañar.
Bueno, supongo que eso es todo. Son días raros, mucha baja tensión, mucho no hacer nada. Espero que el ejercicio mejore las cosas.
Wednesday, February 07, 2007
Brazil, la película
Realmente, no puedo decir que la vi.
Hace ya bastante tiempo alguien con quien yo solía ver películas la consiguió prestada y nos dispusimos a verla, pero probablemente yo estaba demasiado cansada o sin demasiadas ganas de ver pelis de culto y me quedaba dormida cada cinco minutos. Los últimos cuarenta fueron los peores: despertaba cada vez que escuchaba la clásica y archiconocida musiquita, creyendo que terminaba, pero, como es larguísima (o al menos así la recuerdo) había otra y otra y otra escena, llena de ochentosos colores chillones sobre fondos muy oscuros y personajes bizarrísimos seguramente muy interesantes. Buéh, algún día la veré.
Por lo poco que pude captar, es una película sobre la vida de un pobre hombre (Jonathan Price) atrapado en una inmensa máquina burocrática, en un puesto de tercera categoría, quien, si bien realiza su trabajo eficientemente, llega a sentir que la situación lo supera por completo. Se supone, entonces, que dicha burocracia encargada teóricamente de "mover" una infinita cantidad de cuestiones de diversa índole, las termina paralizando y anquilosando sin remedio. Y sin que a nadie le importe.
Pues bien, tras dos meses de intenso papeleo para presentarme a la famosa beca, (paradójicamente para ir a Brasil) y otros dos más de tramiterío después de ganarla, (pasaporte, seguro de vida, etc), ayer recibo, finalmente, la Carta de Aceptación de la universidad de destino.
Y justo un instante antes de firmar que la había recibido, mis ojos chocan con lo siguiente:
DNI: 31 . 551 . 971
Y ese sencillo 1 en lugar del 2 al final, me hizo inmediatamente imaginar la mosca cayendo adentro del teclado de la computadora de algun brasileño boludo que probablemente también tenía un dedo vendado y que tipea el último número de mi DNI incorrectamente.
Hace ya bastante tiempo alguien con quien yo solía ver películas la consiguió prestada y nos dispusimos a verla, pero probablemente yo estaba demasiado cansada o sin demasiadas ganas de ver pelis de culto y me quedaba dormida cada cinco minutos. Los últimos cuarenta fueron los peores: despertaba cada vez que escuchaba la clásica y archiconocida musiquita, creyendo que terminaba, pero, como es larguísima (o al menos así la recuerdo) había otra y otra y otra escena, llena de ochentosos colores chillones sobre fondos muy oscuros y personajes bizarrísimos seguramente muy interesantes. Buéh, algún día la veré.
Por lo poco que pude captar, es una película sobre la vida de un pobre hombre (Jonathan Price) atrapado en una inmensa máquina burocrática, en un puesto de tercera categoría, quien, si bien realiza su trabajo eficientemente, llega a sentir que la situación lo supera por completo. Se supone, entonces, que dicha burocracia encargada teóricamente de "mover" una infinita cantidad de cuestiones de diversa índole, las termina paralizando y anquilosando sin remedio. Y sin que a nadie le importe.
Pues bien, tras dos meses de intenso papeleo para presentarme a la famosa beca, (paradójicamente para ir a Brasil) y otros dos más de tramiterío después de ganarla, (pasaporte, seguro de vida, etc), ayer recibo, finalmente, la Carta de Aceptación de la universidad de destino.
Y justo un instante antes de firmar que la había recibido, mis ojos chocan con lo siguiente:
DNI: 31 . 551 . 971
Y ese sencillo 1 en lugar del 2 al final, me hizo inmediatamente imaginar la mosca cayendo adentro del teclado de la computadora de algun brasileño boludo que probablemente también tenía un dedo vendado y que tipea el último número de mi DNI incorrectamente.
"Que macana", dice el inepto nº 1.
"¿Qué puedo hacer?" , pregunto entonces.
Y allí, aparece la frase de oro, la más tremenda, la más implacable, proveniente de la inepta nº 2:
"ES QUE ESO NOSOTROS NO LO MANEJAMOS".
Y por fin, el inepto nº 3 (jefe de los dos anteriores) me dice:
"Y bueno, puede probar mandando un mail explicando el problema y pida que le manden la carta de nuevo".
A lo que el inepto nº 1 agrega, casi feliz:
"Y ojalá que te llegue, porque el correo del rectorado no funciona".
Además de todo esto, aún tengo que ir al escribano, a Córdoba a sacar la visa y a retirar el pasaporte.
En efecto, estoy llorando.
Tuesday, January 02, 2007
Nuevo intento (por el año nuevo, vio)
Dado el escaso éxito de mi pésimamente escrito último post, trataré de escribir uno un poco mejor y más interesante. Disculpen la baja calidad del último, pero realmente necesitaba desahogarme. A veces siento que si no hiciera catarsis todo el tiempo ya habría muerto.
Y lo que se me ocurrió hacer hoy, dado que estoy en una ciudad en la que todo cuesta casi el doble que en el resto del país y en cuyas calles se escuchan toda clase de idiomas, es un pequeño e incompleto análisis de algunos de los personajes que uno puede encontrar aquí, tanto locales como visitantes.
Sé que la clasificación en categorías de personas es archi utilizada en los blogs, pero la verdad es que siento que tengo que hacer esto.
El Vendedor Soberbio: el vendedor soberbio tenía, allá por el 2000, una humilde zapatería de calzado sobrio y de buena calidad. Trabajaba junto con su señora de lunes a sábado, mandaba a los chicos a un buen colegio y se iba de vacaciones en carpa a San Martín de los Andes en marzo, porque en enero y febrero había que trabajar. Cinco años después, debido en parte a la genialidad del Secretario de Turismo Daniel Scioli, pero mucho más al cuatro a uno, las cosas mejoraron para este buen hombre. Demasiado. Más de lo que merecía. Actualmente, tiene cuatro locales, solo vende Ricky Sankany, solo acepta dólares y solo abre de lunes a viernes, de diez de la mañana a una de la tarde. No saluda a sus antiguos amigos, excepto para contarles del nuevo Audi que se compró o de sus últimas vacaciones en el Caribe. En cuanto a sus hijos, que ya terminaron el colegio, éstos se convirtieron en desagradables jovencitos que esquían, recorren boliches y estudian publicidad en la Universidad de Palermo.
El Vendedor Desesperado: este pobre hombre es generalmente un divorciado porteño que, después de haber vendido su casa y un kiosco que tenía en Berazategui, aterrizó en Bariloche con cincuenta mil pesos y dos hijos que mantener. Rápidamente decidió ponerse una tienda de ropa de cuero (no objetos sadomasoquistas, sino chaquetas, botas, cinturones, camperas y chalecos marrones). Como ninguno de los objetos que vende cuesta menos de cien pesos, pensó que, dada la cantidad de turistas ricos, las cosas marcharían sobre ruedas. Sin embargo, las cosas no son tan fáciles: dada la presión fiscal de los empleados, los doce mil pesos que tiene que pagar de alquiler cada mes, y la abundantísima existencia de turistas pobres, el vendedor desesperado hace las peripecias más enormes para aumentar sus ventas: desde tener el local abierto de siete de la mañana a doce de la noche, hasta terminar puteando un cliente que entro a ver un triste cinto, tras intentar venderle, por todos los medios, una campera motoquera de setecientos pesos.
El Turista Paranoico: el turista paranoico generalmente tiene dinero, y quiere seguir teniéndolo.
Como todos se dan cuenta de que es rico, este señor tiene terror constantemente de que le cobren más caro que al resto de los mortales, lo hagan dar vueltas tremendas cuando se sube a los taxis, le roben su cámara digital japonesa o su i-pod lleno de basura. Como casi siempre es un ejecutivo que vive "muy estresado", está al mismo tiempo absolutamente obsesionado con relajarse y pasarla bien, pero justamente por eso, jamás lo consigue.
El Turista Pobre: no es por desmerecer a nadie, pero probablemente el turista pobre la hubiera pasado mejor si pagaba una pileta para él y su familia y se quedaba en su ciudad de origen. Además de hacer pasar terribles horas a su familia por traerlos a los seis en el Ford T desde San Luis, los hace pasar muchísima verguenza porque siempre terminan parando en la casa del amigo del amigo de un pariente "para no gastar", molestando a la pobre gente que solo quiere seguir con su vida tranquila. Cuando no comen pan con picadillo y por fin deciden ir a un restaurante, piden una muzzarela grande (su raquítica esposa lo pudo convencer de que con una chica no alcanzaba) y una coca de un litro, y cuando el chiquito llora por postre sus padres lo callan con patadas por debajo de la mesa, mientras sonríen cínicamente al mozo diciéndole "pobrecito, tiene dolor de panza".
Friday, December 29, 2006
Freud = Froi
Anoche veíamos una película tranquilamente en casa, cuando mi madre me sale con lo siguiente:
_Si yo sabía que el viaje hasta Brasil era en colectivo, NO TE DEJABA IR.
Hace una semana que vivo nuevamente, y por poco tiempo, con mis padres. Y ya me quiero ir.
Probablemente el que lea este blog por primera vez ahora crea que soy una pobre chica de 15 años que odia a sus padres solo porque sí y que escribe un post sobre lo horribles que son. Pero no, juro que no es cierto. Es más complicado que eso, bastante más complicado.
De hecho, porque siempre tuve una excepcionalmente buena relación con ellos. No hubo peleas, ni actos de rebeldía, ni demasiadas prohibiciones.
Ahora, en cambio, si bien no pasé a tener una mala relación, siento por momentos que nuestras conversaciones se reducen a lo más elemental y que no estamos de acuerdo en prácticamente nada. ¿Qué sucedió en este tiempo? ¿Por qué ahora, que tengo 22 años, tengo más ganas de gritarles y mandarlos a la mierda que cuando tenía 14? ¿Siempre existió lo que ahora me molesta o hubo una involución de parte mía?
Y entramos entonces en la otra cuestión, más delicada por cierto: ¿Dejé de ser adolescente? ¿Soy de hecho una persona adulta y sin embargo dependo completamente de otras personas más adultas?
Hablando de este asunto, hace poco alguien me dijo, "mientras odies a tus padres, seguirás siendo adolescente". Puede que tenga razón.
Entonces mi madre me dice semejante barbaridad de repente y pienso, ¿no me dejaba ir? ¿Puede mi madre no dejarme ir a alguna parte? La respuesta es sí. Puede decidir no darme dinero para hacerlo. Tan sencillo como eso.
Y si bien sé que esa simple afirmación carece de sentido en mi mundo y que finalmente todo va a terminar saliendo bien, hubiera preferido no escucharla, no tener que hacerme problema por eso.
Necesito matar al padre. Dejar de pensar en todo esto. Quién era que hablaba de matar al padre? Era Froi?
Tuesday, December 19, 2006
Mentiras verdaderas
(post escrito en un cyber por tener la pc rota en aproximadamente diez minutos con una pelotuda escuchando Arjona a mi lado. Sepan disculpar los posibles errores sintácticos, o las ideas poco originales).
El otro día me encuentro con unos conocidos para ir juntos a una especie de fiestita pop de las que se hacen aquí. Ellos ya me estaban esperando, y tras los saludos correspondientes, continúan con la conversación que ya venían teniendo.
Ella: A lo que voy es que no hay necesidad.
El: ¿Pero por qué no hay necesidad?
Ella: Porque no, porque al final es todo una cuestion de narcisismo puro.
El: La verdad es que no entiendo qué tiene de malo crear un buen momento.
No pude más con mi curiosidad y pregunté de que hablaban.
Ella: De esos tipos que el mismo día que te conocen empiezan "me gustas mucho", "te quiero", "nunca me había pasado algo así", y ese tip0 de cosas. Y me parece una actitud de mierda, egoísta y narcisista. No está bueno jugar con los sentimientos de las personas, crear falsas expectativas cuando después finalmente no pasa nada.
El: ¿Pero por qué siempre tiene que haber expectativas en el medio? Eso es complicar las cosas al pedo. La verdad, no las entiendo.
Continuaron su discusión las tres o cuatro cuadras que quedaban. Yo no intervine demasiado, porque no sabía qué responder. Me quedé pensando mucho en el asunto, y muy a mi pesar termine estando más de acuerdo con él. La vida que uno lleva especialmente a esta edad y en estas circunstancias, tiene algo de volátil, de mentiroso, de efímero. El que rápidamente dice lo que le pasa no es necesariamente un hijo de puta que quiere deliberadamente hacer daño. Está bien vivir los buenos momentos, expresarse, intentar que no sean vacíos, que sean hermosos. Está bien dejar un poco de lado lo que pueda ocurrir después. Uno siente cosas, todo el tiempo. Estas cosas son complejas, contradictorias, a veces fuertes pero circunstanciales.
Y las mujeres nos quejamos. Por todo. ¿Qué es mejor? ¿Escuchar cosas hermosas o que no nos digan nada? Si ocurre esto último, ¿no nos sentimos utilizadas como meros objetos sexuales cuyos sentimientos no importan?
¿Qué queremos en definitiva? ¿Seguridad o superación? ¿Que nos mientan o que nos digan la verdad? El debate sigue abierto.
Saturday, December 09, 2006
Bariloche? ¡Qué lindooooo!
Hace cuatro años que en esta ciudad me subo a taxis, me encuentro con gente en la facultad, me pongo a charlar con alguien en la noche y pasados tres o cuatro minutos de la conversación, me dice lo siguiente:
Persona de Turno: _Che, vos hablás medio raro. (Esto cada vez me lo dicen menos, especialmente desde que empecé a utilizar las puteadas de aquí, pero igual cada tanto sucede o si no, siempre encuentran la manera de llegar al mismo punto).
Yo: _Si, un poco.
Persona de Turno: Es que no sos de acá, ¿verdad?
Yo: _No, soy de Bariloche.
Persona de turno: _¿Bariloche??? ¡¡¡Que lindooooo!
Yo:_Si... (Generalmente sonrío como pelotuda esperando la peor parte, que viene justo ahora).
Persona de Turno: _¿Y qué hacés viviendo acá????
Y como ya me harté de repetir la historia cuarenta millones y media de veces, inventé estas tres versiones ridículas para contar la próxima vez que me lo pregunten:
a). Luego del encarcelamiento de Priebcke, a mi padre lo echaron de Bariloche por nazi junto con otros diez amigos, y decidieron desperdigarse por el país llevando las enseñanzas del Führer hasta donde más lejos sea posible. Yo me vine con él convencida de que nuestra ideología es la correcta y que tenemos que cambiar el mundo cuanto antes.
b). Luego de una niñez de abusos sexuales y una adolescencia de prostitución, decidí dedicarme a fraccionar y vender limones aquí, (porque este lugar tiene muchos limones), pero en cuanto llegué conocí a un sexagenario adinerado dueño de una citrícola y fue amor a primera vista. Actualmente vivo en Las Yungas y salgo en la página de Sociales de La Gaceta jugando a la canasta con mis amigas ricas.
c). Tras varios años de convivencia pacífica, mi ex novio barilochense se volvió heroinómano. Intentando dejar las drogas se internó en un centro del que escapó cual Kate Moss. Tras eso vino a buscarme y me hizo trabajar para pagarle la droga. Como un día me quedé sin trabajo, consecuentemente le dio un síndrome de abstinencia durante el cual intentó matarme con una tijera de podar. Luego de repetidas amenazas de muerte, decidí irme a vivir a un lugar bien lejano, remoto y feo, a donde no valga la pena venir a buscarme.
Sí, ya se que no es culpa de la gente que yo haya decidido irme de un lugar absurdo a otro lugar absurdo, pero es realmente molesto que le pregunten a uno todo el tiempo de donde es, sobre todo porque uno no es de ninguna parte... Uno es de donde está en el momento, y solo por el tiempo que decide serlo.
No pertenecemos a un feudo, por el amor de Dios.
Saturday, December 02, 2006
No sos vos, soy yo.
Reíte de esa frase.
Porque cuando te la digan, te juro que te la vas a creer.
(Mañana será otro día)
Porque cuando te la digan, te juro que te la vas a creer.
(Mañana será otro día)
Sunday, November 26, 2006
10 posibles temas de tesis doctoral
Dedicado con cariño a los sres. Rosso y Ternavasio, y a mi amiga Nangoldin, que lee pero no comenta.
1- El blog como sistema de desarrollo del ego y sublimación de la histeria.
2- El mensaje de texto como sistema de representación simbólica.
3- El After electrónico como espacio de sociabilidad.
4- El cuarenton: ¿Juventud perdida o experiencia ganada? Aproximaciones desde la teoría de los campos etarios.
5- El culotte como elemento de liberación femenina. Un horizonte teórico desde la perspectiva de Bourdieu.
6- Condiciones socio - históricas que llevaron a que una revista femenina se llame "Burda".
7- El vodka con Speed como elemento constructor de relaciones socio-sexuales.
8- El recital pop como espacio de construcción de la masculinidad.
9- Las escuelas de cine y diseño como semilleros de gente normal devenida en "cool".
10- La revista Cosmopolitan: ¿libertad de expresión o sexismo barato?
SE ACEPTARÁN SUGERENCIAS.
Friday, November 17, 2006
Killer Women
Hace dos semanas que no tengo cable. No lo pagué (por pobre pero más por colgada) y tampoco llamé para que me lo reconecten (por colgada pero más por pobre).
The thing is, que solo tengo canal 8 (Telefé) y canal 10 (Canal 13). No voy a perder el tiempo describiendo las atrocidades que dan todo el día (para mi es buenísimo porque estudio más que nunca y en dos días me comí casi toda la “Conjura de los necios” de John Kennedy Toole).
Puedo decir que lo único rescatable es Duro de Domar, un poco Televisión Registrada y, sin hilar demasiado fino, Amas de Casa Desesperadas, que no está del todo mal salvo por la “actuación” de la pobre Araceli, que debe medir medio metro más que Eva Longoria pero a quien, paradójicamente, lo le llega ni a los talones.
Pero el otro día llego del centro a la noche y mi hermana me dice que me siente, que estaba por empezar Mujeres Asesinas. Hacía un año que toooodo el mundo me hablaba de ese unitario, ya están dando la segunda temporada y hasta salieron los libros!!!! (porque las mujeres argentinas leen, que quede claro).
Yo nunca había visto el programa y decidí que, dadas las circunstancias, era el momento de hacerlo.
La estructura era una débil serie de patéticos diálogos que parecían escritos por un retardado mental en un viaje de diez minutos en colectivo. La historia era más boba que el cuento de Caperucita Roja. No tenía ningún tipo de vuelta de tuerca y mucho menos algún rasgo sorprendente o imprevisible. De hecho, se podía contar desde el comienzo hasta el final con solo ver la propaganda.
Los personajes parecían estereotipos de estereotipos. La chica protagonista era Rosa (la hermosa Eleonora Wexler). LA BUENA. Una chica muy bien, responsable, que trabaja y vive con su madre en una casa grande y tradicional con bizarros empapelados de flores que denotan una antigua condición de clase media – alta. Es la mujer más buena del mundo. No mataría ni a una mosca.
Rosa está de novia con Lautaro (Nicolás Pauls). UN HIJO DE PUTA. No solo la hace abortar en cuanto se entera de que ella está embarazada, (y ella lo hace, porque es muuuuuy buena y está muuuuy enamorada), sino que luego la engaña con Alejandra, la mejor amiga de Rosa a quien conoce en el gimnasio (menos mal que no se chocaron en la calle y se les cayeron los libros, creo que hubiera sido demasiado). La deja a Rosa, con quien estuvo ocho años de novio. Cuando ella le pide llorando que hablen no le importa nada de nada, y dice “que se arregle”. Se va a vivir inmediatamente con su nueva novia, quien se queda embarazada, lo cual lo hace inmensamente feliz. Aún así, se acuesta un par de veces más con Rosa, porque tiene tan pocos escrúpulos que no le importa cogérsela aunque sepa que ella está enamorada de él y su novia esté embarazada.
El personaje de Alejandra (la muy muy hermosa Antonella Costa) es, pobre, el peor de todos. UNA PERRA. No conforme con robarle el novio a la mejor amiga y darle sexo oral en el baño del gimnasio, se queda embarazada y, cuando se la encuentra a Rosa por casualidad, no siente el más mínimo remordimiento por lo que pasó y la sobra como la mejor. Cuando Lautaro le cuenta que Rosa intentó matarse (es mentira, él se la estaba cogiendo) ella contesta “Y bueno si se quiere matar que se mate”. Hasta aquí nadie puede CREER en lo más mínimo nada de lo que está pasando, ¿verdad?
Pero he aquí “el giro” de la historia. Rosa se vuelve loca al darse cuenta de que Alejandra está embarazada y empieza a idear un plan terrible.
Lo llama a Lautaro para devolverle sus cosas. Lo hace pasar y lo seduce para acostarse con él. Pero cuando están por tener sexo (en las sábanas que se habían comprado para cuando se casen) ella se levanta, agarra una pistola que tenía en el placard y LO MATA!!!! Si, si, señoras y señores, lo mata al hijo de puta, a ese que la hizo abortar, la engañó y la dejó. Porque es buena, ella es buena pero se volvió loca. Ella no tuvo la culpa.
Ah, epílogo. Rosa se intenta suicidar y no puede. Una voz en off dice que paso muchos años en la cárcel y después de salir se puso una fundación contra la violencia familiar. Es que era buena, insisto, la culpa de todo la tuvo ese desgraciado que no merecía menos que la muerte.
No volví y probablemente no volveré a ver Mujeres Asesinas porque, como dicen, para muestra, basta un botón.
Lo único que puedo decir es que extraño Futurama. Mucho.
Friday, November 10, 2006
La sessantina
Bien parecido, trabajador, inteligentísimo, estoy casi segura de que ya nunca voy a conocer un chico como él.
Tuvo una vida extraña y peculiar.
A los cinco años, él y su familia emigraron de España.
A los diez, tras regresar de la escuela donde compartía con su hermana una caja de seis lápices (pero no La Razón de mi Vida, porque cada alumno tenía que tener el suyo) trabajaba haciendo los repartos de una sastrería.
A los quince, se dedicaba a armar zapatos de lunes a viernes, lo que le daba una buena cantidad de dinero. Lo usaba para ayudar a su familia y darse gustos de adulto, como bailes barriales, noches de tango, cigarrillos caros y tardes eternas en el hipódromo de La Plata, a donde iba, desde Quilmes, en tren.
A los dieciocho se fue de su casa. Dejó una nota escondida y partió hacia Mar del Plata. Estaban llegando los setenta, y ese verano pudo ver a todas las actrices de teatro de revistas posar para las cámaras en las playas, y a Carlitos Balá dando sus primeros pasos como animador de niños, aunque, cual Krusty el payaso, los puteara cada vez que no estaba en el aire.
Pocos años después, decidió buscar nuevos rumbos y, a fines de diciembre, se fue a trabajar a Bariloche por tres meses, y se quedó mas de treinta años. La primera noche lavó platos hasta las tres de la mañana en “El Chancho Negro”, la única pizzería alfombrada del país. Decidió que eso no era para él.
Al día siguiente las cosas mejoraron: consiguió trabajo de adicionista en Llao Llao, el hotel cinco estrellas más prestigioso de la ciudad. Allí, cuatro días más tarde, pasó la fiesta de Año Nuevo más lujosa que hubiera visto jamás. Trabajó y vivió en ese hotel durante siete años. Conoció a quien sería su mejor amigo y salió de parranda todo lo que pudo, casino, Grisú, scotch con hielo. Llegó a tener hasta tres novias a la vez, bueno, eran otros tiempos, las distancias eran largas y no existía tal cosa como el mensaje de texto. Hoy, algo así sería imposible.
Tras dejar el trabajo en Llao Llao, para tener su propio restaurante y trabajar más tarde en otros hoteles, decidió volver a Mar del Plata un verano. Ya estábamos en el año 1984, y él tenía cuarenta años. Una semana antes de volver conoció a una mujer quince años más joven. Se casaron casi inmediatamente. Fueron a vivir a un monoambiente donde nació su primera hija, y luego se construyeron una casita mínima cuando nació la segunda. Emigraron a España en el 90, vivieron cuatro años allí, pero se volvieron a Bariloche. Las niñas crecieron y se hicieron adultas. Se fueron a estudiar fuera de la ciudad, muy lejos de sus padres. A los cincuenta años, compró su segundo negocio gastronómico donde todavía trabaja, todos los días, muchas horas.
Sus días son rutinarios, llenos de actividades.
Los martes se queda en su casa, haciendo algún trabajo que tenga ganas.
Y a los sesenta y dos años, y tras pensarlo durante muchísimo tiempo, lo decidió. Lo decidió y no estaba dispuesto a echarse atrás. Era necesario, lo haría finalmente, qué importaba lo que dijeran.
Se compró una moto.
MI PADRE, se compró una moto.
Thursday, November 02, 2006
El día en que todo ocurrió
Se había levantado tarde y abúlica, y se había puesto a estudiar sin ganas.
Al mediodía, había comido unos fideos con queso porque estaba sola y no quería cocinar.
A la tarde, había ido a la facultad a devolver unos libros y a buscar otros, y luego de allí había ido directamente al centro. Había un festival de cine en la ciudad, y la comedia sobre niños judíos que vio junto a sus dos amigas y a otro montón de gente entusiasmada sería la primera película que viera en el marco de dicho evento.
Terminó cuando ya casi era de noche, y quedaron para salir más tarde. Era jueves, pero estaba todo bien, ya hacía rato que las clases de los viernes no importaban.
Las amigas se habían quedado en el centro charlando con gente y mirando vidrieras, pero ella había preferido volverse a su casa. Tal vez no debería salir. Hacía un tiempo que no la pasaba bien cuando salía. El entusiasmo se había perdido ante la certeza casi absoluta de que todo era más de lo mismo.
No quería salir, y sin embargo fue a bañarse. Se vistió sin ganas, un pantalón cualquiera y una camperita negra. Zapatillas.
Luego de varias llamadas y mensajes de texto, decidieron encontrarse las tres en el centro y comer algo. Así lo hicieron. Se sentaron en un bar, pidieron pizza, papas fritas y una limonada. Charlaron. Rieron. Comieron. Salieron del lugar como a las doce y se fueron al departamento de un conocido, donde se reunía la gente. Como no era lejos, decidieron caminar. Ella comenzó a angustiarse. No quería ver a nadie. De hecho, descubrió que quería irse a su casa. Pero no lo hizo.
Llegaron y tocaron el timbre. Una chica conocida cuyo nombre ella sin embargo no recordaba fue a abrirles. Recorrieron un pasillo y llegaron a un pequeño departamento. Desde antes de abrir la puerta se escuchaban voces fuertes. Demasiado fuertes. Adentro, diez personas. Tal vez doce. Fumaban, bebían. Escuchaban música en un viejo tocadiscos. Las paredes del lugar eran blancas y carecían de decoración. Ella saludó a todos en general, sin detenerse en cada uno. No los miró. Se sentó en un rincón sintiéndose increíblemente angustiada, harta de la misma ciudad, la misma gente, las mismas conversaciones. Alguien le dijo que estaba linda. Sonrió sin ganas. Entró al baño y cerró la puerta, con la esperanza de que las voces no le llegaran tan claras. El espejo era muy pequeño y estaba roto. Quería irse de ese lugar. Ya.
Salió del baño, cruzó el living lleno de gente, finalmente abrió la puerta del departamento y salió al pasillo. Lo recorrió y llegó a un patio donde había unos bancos como de plaza. Se sentó en uno de ellos y decidió esperar allí a que los demás salieran. Encendió un cigarrillo. Debería haberme quedado estudiando.
Alguien le había dicho que cuando uno sale, por lo menos le puede pasar algo. ¿Pero que? ¿Qué podría pasarle? Hacía tiempo que la gente le irritaba, que no quería conversar, que no le gustaba ni le interesaba nadie.
Al fin, los demás empezaron a salir, hasta que el dueño apagó la luz y cerró la puerta.
Sus amigas se le acercaron. Venían con otro chico flaco conocido. Salieron del edificio y se separaron para irse en distintos autos. Ellos tomaron un taxi. Alguien dijo la dirección del lugar a donde iban. Llegaron al cabo de diez minutos de viaje. Las chicas reían y hablaban en francés. Ella no sabía francés y solía enojarse cuando sus amigas hacían eso. Pero nunca lo había dicho. Miró la hora en su celular. La una y media. Bueno, a las cuatro termina. Son dos horas y media. Y no salgo más. Juro que no salgo más.
El dueño del boliche los esperaba en la puerta y los hizo pasar gratis, como siempre. Como todos los jueves desde hacía seis meses. Entraron junto con otro montón de gente que había pagado. La música electrónica de siempre sonaba fuerte. En la pista más grande muchas chicas con tacos y chicos con camisas nuevas bailaban. Ella recorrió el ancho pasillo que llevaba hasta la barra. Sus amigas estaban allí. En el camino, se encontraron. Como lo había visto muy pocas veces, siempre se olvidaba de su cara y la recordaba cuando volvía a verlo. El era, probablemente y por un millón de razones, la persona que menos esperaba ver en ese lugar a esa hora.
La detuvo agarrándola por el antebrazo.
_Hola, no? _ Le dijo.
Ella sonrió con ganas y probablemente se le iluminó el rostro por un instante, sin que casi nadie lo note.
_Hola. _Le respondió. _Que bueno verte.
Sunday, October 22, 2006
cualquier parecido es mera coincidencia
J. me deja un comment en mi ultimo post (Hacia la libertad. Para entender este tienen que leer el otro) que dice lo siguiente: che, alterego, mirá esto. Y la siguiente dirección
http://rincondelcoke.blogspot.com/2006/10/hacia-la-libertad.html .
La miro y no doy crédito a mis ojos.
Les pido que hagan lo mismo. Tienen mi permiso para basurear sin piedad al autor de los hechos.
Que felicidad, me plagian, soy una verdadera escritora!
PD: ¿Que se podría esperar de alguien que reemplaza PJ Harvey por Evanescence???
http://rincondelcoke.blogspot.com/2006/10/hacia-la-libertad.html .
La miro y no doy crédito a mis ojos.
Les pido que hagan lo mismo. Tienen mi permiso para basurear sin piedad al autor de los hechos.
Que felicidad, me plagian, soy una verdadera escritora!
PD: ¿Que se podría esperar de alguien que reemplaza PJ Harvey por Evanescence???
Sunday, October 15, 2006
Hacia la libertad
_En una hora, entonces.
_En una hora.
_Nos vemos, corazón.
_En una hora.
_Nos vemos, corazón.
Se dan un beso y se alejan en direcciones opuestas. Era domingo, pero el lunes era feriado y habían decidido ir a comer algo a la noche. Pizza, un helado, buen sexo en la casa de él. Se habían encontrado por el centro de casualidad, y ella vivía cerca. “Voy a lo de Pablo a buscar unos discos que quiero grabar, te paso a buscar como a las diez”, había propuesto él. “Perfecto”, había dicho ella y ahora caminaba hacia su casa. Le hacía ilusión la idea de salir un domingo. Había estado estudiando mucho y casi no se había movido de su casa en todo el fin de semana.
Llega al departamento, donde no hay nadie. Se había levantado temprano y estaba cansada, de hecho hubiera preferido que se encuentren más tarde para poder dormitar aunque sea un rato.
Entra al baño y se siente tentada de llenar la bañera y sumergirse una media hora, pero ya son las nueve y cuarto y él tiene que venir a las diez. No hay tiempo, piensa y abre la ducha. Se baña a toda prisa, porque sabe que no sabe qué ponerse y que va a demorar en esa cuestión. Sale del baño acalorada por el vapor y enciende el aire acondicionado de su cuarto. Se pone un pantalón nuevo y empieza a sacar remeras del placard. La verde, la roja, la blanca. La blanca, piensa y se la pone. No, la blanca se ve vieja. ¿Dónde estará la negra con mangas de tul? La busca rápidamente, pero no la encuentra y ya son las nueve y treinta y cinco, y todavía tiene que maquillarse y secarse el pelo. La verde, decide finalmente, pero con jeans. Se viste y se detiene varios minutos frente al espejo. Está feliz de estar con él. Era el chico imposible, el chico que todas querían y que de pronto la quería a ella. Llevaban casi seis meses juntos, y eso, pensaba, era mucho tiempo. Se reían de los mismos chistes, veían las mismas películas. Era genial.
Simplemente genial.
Se pone unos zapatitos nuevos y se seca el pelo dejándolo húmedo porque no hay tiempo. Las diez menos cinco. Bueno, si me tiene que esperar mientras me maquillo, que me espere. Se pone crema, luego un polvo muy volátil y blanco como ella misma. Se delinea los ojos con un lápiz negro fino. Se pone rimel. Las diez y diez. Podría pintarme los labios. Prueba con un par de colores pero no la convencen y se lo saca. Diez y veinte. Ya debe estar llegando. Se pone perfume y piensa si debería o no llevar una campera. Diez y media y apaga el aire acondicionado. Se va al living. Podría ver tv un rato pero para qué si el ya llega. Finalmente lo enciende y ve un par de video clips. Shame de PJ Harvey y otros que no conocía. Las once y sus padres vuelven de la casa de unos amigos. No lo vieron?, ¿Vas a salir? Sí, mañana es feriado. ¿Necesitás plata? No, estoy bien. Se van a dormir. Las once y cinco y se da cuenta de que el portero eléctrico no funcionaba la semana pasada y de que tal vez está esperando abajo. Agarra los cigarrillos y el encendedor y baja. No está. Fuma un cigarrillo y lo espera. Las once y cuarto. Tal vez entendí mal. Tal vez fue a buscar el auto a lo del padre. Sube y llama por teléfono. Hola. Es el padre mismo. No, no está, no vino. Creo que iba para tu casa. Chau, gracias, chau. Se ve de nuevo en el espejo. Tal vez debería ponerme pollera. Tal vez le pasó algo. Sí, le pasó algo terrible, salió de lo de Pablo y fue a comprarme un regalo, pero le robaron en la calle y lo tienen de rehén junto al dueño del negocio. Pero es domingo y es de noche, y no hay nada abierto. Nada. ¿A dónde iremos a comer? Doce menos diez y se recuesta en el sillón nuevamente. Lee una revista. Se cambia la remera porque se le arrugó, pero que bueno que encontró la negra. Se mira nuevamente y se da cuenta de que está enojada. Muy enojada. Se pinta de nuevo los ojos. Se lava la cara. Cuando venga bajo en pijama y le digo que no salgo. No, a mi no. A mí no me hacen esto. No me voy a enojar, solo le voy a decir que estoy cansada. Porque estoy cansada. Me levanté a las siete y media. Debería ponerme a ver el segundo cuadernillo. Se tira en la cama, agarra el cuadernillo. No va a funcionar. Esto no va a funcionar. Te odio, te odio, por qué me hacés esto. Las doce y media, Los Simpson. Enciende de nuevo el televisor y acaba de empezar. Es el capítulo del niño fisión. Genial. Pero ya lo vio. Se recuesta y pone un almohadón detrás de su cabeza. Se queda dormida y cuando el portero suena se despierta desconcertada. Está nerviosa. No agarra la cartera porque no sale. Baja por el ascensor. Está todo mal. Está todo mal. La una menos diez. Cruza el pasillo y lo ve en la entrada. Abre la puerta y lo mira. Tiene las pupilas dilatadas y el pelo revuelto.
_Mi amor, perdón, justo llegó Juan con unas cervezas. ¿Vamos?
No se percata de su cara lavada ni de su falta de cartera. Ella sonríe.
_Vamos.
Thursday, October 05, 2006
siesta
Cuando era niña solía tener hermosos sueños casi todas las noches, claros, nítidos, que parecían reales. En mi adolescencia dejé literalmente de soñar (dios! suena como una frase de algún cantautor grasa!) y hace ya años que sueño muy poco y mis pocos sueños son difusos y sin sentido, sin contener mensajes reveladores ni nada por el estilo. Pero hoy, entre las dos y las tres de la tarde me acoste a dormir una siesta (pese a haberme levantado a las diez de la mañana) y soñé lo siguiente (acepto toda clase de interpretaciones):
estoy bajando por las escaleras de mi edificio y en el primer piso me encuentro a un chico igual a Milo Ventimiglia (foto) que no es Milo Ventimiglia pero es idéntico. El sujeto tiene alguna vinculación con la señora del tercero A, es su nieto o algo así. Nos ponemos a charlar de un disco de Yo La Tengo que no tengo (que creo que no existe, él me decia el nombre y a mi ni me sonaba) y me decía que había leído mi blog y le había gustado. Yo no dejaba de pensar en que este chico era igual a Milo Ventimiglia pero me daba verguenza decirle, pensaba "todo el tiempo le deben decir eso, voy a quedar como una telemaníaca enferma". Y en eso que estabamos hablando empezamos a subir las escaleras, subimos muchos muchos pisos hasta llegar a una terraza de piso blanco (aunque mi edificio no tiene terraza) donde nos sentábamos a seguir conversando. En un momento me dice que su serie de tv preferida es Gilmore Girls, y yo coincido, como en todo lo que hablábamos. Me sentía nerviosa, confundida, contenta. Entonces me dice que se tiene que ir y me pregunta si podemos vernos más tarde, si puedo darle mi teléfono. Por supuesto se lo doy, quedamos en salir esa noche y se aleja luego de hacer esa sonrisa con la mitad de la boca. Entonces entro a mi departamento: mi padre vino a visitarme y se queda varios días. Me siento feliz de verlo y lo abrazo. Pero no puedo salir con Milo Ventimiglia. Maldición.
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