Monday, April 23, 2007
Cruzada por la discriminación (pero no sé si a favor o en contra)
Friday, March 09, 2007
Locademia
Saturday, March 03, 2007
cuestiones prácticas en general
Llegar a la una y veinte de la manhana a un país desconocido y cuya lengua uno no habla no es precisamente lo mejor que te puede pasar en la vida. Pero fingiendo que no estaba muerta de miedo, tomé un taxi rápidamente que me trajo hasta aquí, La Casa de la Universidad, que para mi tranquilidad estaba muy cerca.
Bueno, i´m here. Todo es completamente raro, yo que no comparto habitación hace miles de anhos ahora estoy con una senhorita de Paraguay, Irene, y Milagros de Argentina que llega el lunes. Cada cuarto tiene una computadora, unos escritorios grandes y una heladera. Los placards son mínimos y me ponen de mal humor.
En el cuarto de al lado están los chicos (dos argentinos y un uruguayo) con quienes estamos todo el día. Al fin y al cabo, todos hispanoparlantes.
Cuando llegué ahí nomás me fui a banhar: los banhos están afuera del cuarto pero solo nosotras tenemos la llave y lo usamos, asique todo bien. Las instalaciones (que palabra horrible!) son nuevas y todo está muy limpio.
En los pisos de arriba viven otros chicos que son del interior. Para vivir gratis aquí, la única condición es tener tu casa a más de 100 km de la ciudad.
Con respecto a esta, hoy pude ver algo, muy poco, pero por lo que me dicen es muy linda y demasiado grande (será cierto lo de los 4 millones de habitantes que dice Wikipedia?). Hoy anduvimos por unas zonas muy pintorescas y por otras donde hay edificios viejos con grandes balcones que son cines o galerías de arte a las que entramos a ver un poquito. Todo muy como está de moda, todo muy posmo. Estamos cerca de un río que me hace acordar al Río de la Plata. La gente fuma en las plazas escuchando música sin ningún tipo de problema y a nadie le importa (un país en serio, senhores).
En cuanto a los precios, obviamente que nos cagan, pero no tanto. Los tenedores libres salen entre 5 y 8 reales, y todos tienen el sistema "all you can eat". Asique todo bien. Comi una verdura que es una mezcla terrible de papa y batata. Igual el lunes nos dan la carta con la que comemos gratis en los comedores de la Uni. Ah! y me enteré de que como somos de intercambio no hacemos cola.
Todavía no me terminé de instalar y ya estoy comprando cosas. Hoy adquirí lo primero: un libro sobre películas clásicas de los anhos 30 escrito por el primer crítico de cine de Rio Grande do Sul. El Lugar: una especie de mercado de pulgas donde, entre otras cosas, vendían muchas valijas viejas y algunas munhecas de porcelana medio rotas.
El precio: un real.
Wednesday, February 07, 2007
Brazil, la película
Hace ya bastante tiempo alguien con quien yo solía ver películas la consiguió prestada y nos dispusimos a verla, pero probablemente yo estaba demasiado cansada o sin demasiadas ganas de ver pelis de culto y me quedaba dormida cada cinco minutos. Los últimos cuarenta fueron los peores: despertaba cada vez que escuchaba la clásica y archiconocida musiquita, creyendo que terminaba, pero, como es larguísima (o al menos así la recuerdo) había otra y otra y otra escena, llena de ochentosos colores chillones sobre fondos muy oscuros y personajes bizarrísimos seguramente muy interesantes. Buéh, algún día la veré.
Por lo poco que pude captar, es una película sobre la vida de un pobre hombre (Jonathan Price) atrapado en una inmensa máquina burocrática, en un puesto de tercera categoría, quien, si bien realiza su trabajo eficientemente, llega a sentir que la situación lo supera por completo. Se supone, entonces, que dicha burocracia encargada teóricamente de "mover" una infinita cantidad de cuestiones de diversa índole, las termina paralizando y anquilosando sin remedio. Y sin que a nadie le importe.
Pues bien, tras dos meses de intenso papeleo para presentarme a la famosa beca, (paradójicamente para ir a Brasil) y otros dos más de tramiterío después de ganarla, (pasaporte, seguro de vida, etc), ayer recibo, finalmente, la Carta de Aceptación de la universidad de destino.
Y justo un instante antes de firmar que la había recibido, mis ojos chocan con lo siguiente:
DNI: 31 . 551 . 971
Y ese sencillo 1 en lugar del 2 al final, me hizo inmediatamente imaginar la mosca cayendo adentro del teclado de la computadora de algun brasileño boludo que probablemente también tenía un dedo vendado y que tipea el último número de mi DNI incorrectamente.
"Que macana", dice el inepto nº 1.
"¿Qué puedo hacer?" , pregunto entonces.
Y allí, aparece la frase de oro, la más tremenda, la más implacable, proveniente de la inepta nº 2:
"ES QUE ESO NOSOTROS NO LO MANEJAMOS".
Y por fin, el inepto nº 3 (jefe de los dos anteriores) me dice:
"Y bueno, puede probar mandando un mail explicando el problema y pida que le manden la carta de nuevo".
A lo que el inepto nº 1 agrega, casi feliz:
"Y ojalá que te llegue, porque el correo del rectorado no funciona".
Además de todo esto, aún tengo que ir al escribano, a Córdoba a sacar la visa y a retirar el pasaporte.
En efecto, estoy llorando.