Thursday, September 25, 2008
Cruda
_Tomá. Jóse te traigo un poco de pan.
_Mirá eso que locura.
_Qué cosa.
_Sí, traeme, si es que no está duro ya.
_Esto es una barbaridad. Esto está al borde de la pornografía.
_No no, mas que pornografia, es como.
_Sí, si.
_Como se dice.
_Lo que.
_Como se dice lo de los niños. ¿Hay mayonesa?
_No. Qué de los niños.
_Está horrible el pan.
_Pedofilia.
_Pedofilia, eso.
_Y bueno vos no compraste.
_Yo no te estoy echando la culpa de nada. Solo digo que está horrible el pan.
_¿Está disfrazado de Willy Wonka?
_Que horror. Cambiá.
_Yo me voy a comprar pan.
_Cambiá eso haceme el favor.
_Por qué te levantás de la mesa.
_Me voy a comprar pan dije.
_¿A vos te parece levantarte en medio de la unica comida que podes hacer con tu familia?
_Ese sombrero me hace acordar a los que nos habíamos hecho para bailar en quinto, te acordas vos.
_No.
_Son dos minutos, voy, compro, vengo.
_El auto no te lo llevás.
_Uno que me había hecho mamá, todo de terciopelo.
_Voy y vengo.
_Vos te acordás mamá. Del sombrero.
_Y como no me voy a acordar si estuve hasta las cuatro de la mañana con el forro. Qué revoleás los ojos vos.
_Nada.
_Yo siempre que te digo una verdad vos revoleás los ojos.
_Ya vengo.
_Si te vas no se te ocurra volver. Te vas a comer a la esquina directamente.
_Ay che qué necesidad.
_Vos no te metas.
_Bueno listo como sin pan. Ya fue.
_Y si comé sin pan que tampoco te vas a morir.
_La verdad.
_Qué.
_Mirá eso. Es un asco.
_Cambiá de una vez.
_Pará, pará que quiero ver. Esta pareja nomás.
_Y como lo habías hecho el sombrero.
_Bueno conseguí el armazón y lo forré con terciopelo por afuera, y por adentro con raso.
_¿Donde estará?
_Che está bueno esto.
_Gracias. No sé, debe estar tirado en algun lado. Como tiran todo ustedes. En el fondo fijate.
_Igual debe estar inmundo no sé para qué lo querés.
_Está exquisito esto, no bueno, exquisito.
_Está medio cruda la carne.
_¿Te la pongo un rato mas en el horno?
_Dejá, le como los bordes.
_De recuerdo, que se yo, para tenerlo, lo podría colgar en mi pieza.
_Qué impresionante lo que baila este chico. Y qué lindo chico que es. Fijate Laurita si hay otra gaseosa abierta.
_Lástima que sea tan puto.
_No hables así che.
_Ay mamá pero si es re puto.
_Yo no creo que sea homosexual este chico.
_Sí es.
_Sí es.
_Yo no entiendo por qué juzgan así sin saber.
_Pero no estamos juzgando, él mismo dice que es gay.
_Sí, dijo.
_Pobrecito. Tan lindo chico.
_Pero qué tiene de pobrecito, el está bien, tiene novio y todo.
_Y parece que se casa.
_Ay me estás jodiendo.
_Ayudame a levantar Laurita. Pasame ese plato.
_Sí se casa. El año que viene parece.
_No te lo puedo creer. Jóse no comiste nada.
_Y está bien, qué no podés creer.
_Te llenás de gaseosa. Después no te quiero ver picoteando a las cuatro de la tarde.
_Para mí está perfecto, si se quiere casar, que se case. Tomá.
_¿Perfecto? Toda la carne dejaste Romi.
_Estaba medio cruda te dije.
_A mí la verdad no me parece perfecto. No me parece nada perfecto. Lo ven las criaturas por la televisión, preguntan, mamá, qué pasa que ese señor está casado con otro señor.
_Y bueno.
_Y bueno nada. Ya te quiero ver cuando tengas tus hijos.
_Yo no voy a tener hijos. Y me parece muy bien que se case si se quiere casar y que sea gay si quiere ser gay.
_Mira vos, te parece muy bien. Bueno mirá yo te voy a decir una sola cosa.
_¿Hay postre?
_Si vos querés ser lesbiana selo, pero acá no se te ocurra traerme una novia.
_Ay mamá yo no soy lesbiana, te digo nomás, que si se quiere casar, qué problema hay, que se case.
_Me voy a dormir un toque.
_Aparte olvidate, porque te voy avisando que yo quiero tener nietos. Así que más vale que todos tengan dos o tres chicos. Que mirás así.
_Nada.
_Qué falta de todo realmente, no entiendo. Dejá de revolear los ojos.
_¿Hay postre?
Monday, August 11, 2008
Los Michael Corleone
Thursday, July 31, 2008
¿Vale?
Wednesday, June 25, 2008
Del otro lado
Thursday, June 19, 2008
La Perfecta
Saturday, May 10, 2008
Contemporáneas
Wednesday, April 16, 2008
Fuck the recipe
Thursday, March 27, 2008
antes de saber, saber
Friday, March 07, 2008
I'm not indie
Sunday, February 24, 2008
Young Folks
Lo seguí por el pasillo oscuro hacia la cocina ruidosa, y las plantas de mis pies notaron perfectamente la diferencia de temperatura entre la alfombra del primer ambiente y los cerámicos blancos del segundo. La luz, amarilla y tenue primero, blanca después, también hacía que las sensaciones fueran otras. Preferíamos la oscuridad.
_¿Para qué?_ Nos observó por encima de sus anteojos, solo un segundo antes de volver a posar los ojos sobre la pantalla.
_Salimos. _Dijo mi hermano en voz baja y continuó. _Hay una fiesta.
En cuanto a mí, no me animaba a decir nada. El acuerdo tácito establecía que solo intervendría si la cosa se ponía realmente fea.
Pero nada de eso ocurrió. Papá sacó tranquilamente la billetera del bolsillo de la camisa, la abrió y nos dio el dinero. Inclusive se molestó en darnos un billete de cinco pesos a cada uno.
_Pásenla bien, no vuelvan tarde. _Dijo en tono monocorde, sin mirarnos.
No importaba. Ya teníamos plata, llaves, zapatos, cigarrillos. Bajamos la escalera, mi hermano salteándose escalones, yo tratando de parecer una señorita.
_Compartamos el taxi. _Propuso cuando traspusimos la puerta de calle.
Subimos al primero que pasó y él dijo una dirección con la seguridad que lo caracterizaba.
_Balcarce y San Martín. _Entonces me miró y en voz baja me preguntó a dónde me dejaba.
_Creo que voy al mismo lugar. _Contesté y los dos nos sorprendimos extrañamente, para mal y para bien.
Teníamos que recorrer muchas cuadras, no menos de treinta.
_¿Quién te invitó?_Preguntó
_Compañeros de la facultad. ¿A vos?
_Una amiga.
No entendía en ese momento por qué me habían invitado. De hecho, nunca lo entendí. Esas personas a las que yo saludaba desde lejos de pronto sabían mi nombre y querían que fuera a su fiesta. A mí me parecía raro. Raro y genial. Raro pero genial.
Ambos miramos en dirección al lugar, y por la cara que tenía mi hermano me di cuenta de que él tampoco había estado allí antes. Pagó y esperó el vuelto. La mano le temblaba y se la agarré, sosteniendo las monedas y el billete. Supe entonces que adentro nos esperaba algo fundamental.
_¿Qué te pasa?_Me atreví a preguntar finalmente sin soltarle la mano. Tras el portón sonaba fuerte algo que probablemente era Iggy Pop. Sus ojos estaban vidriosos bajo la lucecita amarillenta que el taxista apagaba en ese momento.
_Lo mismo que a vos. _Contestó.
Entonces nos bajamos, respiramos profundo y nos fuimos a disfrutar.
Sunday, January 27, 2008
(Poco) Profesional
(Más ficción que realidad. Pero crea lo que quiera)
En el proceso, yo aprovecho para mirarle los 30 centímetros de abdomen que se le ven por unos instantes. Pedro huele a un segundo de Axe en cada axila y a cigarrillo, aunque sean las ocho y cuarto de la mañana. Debe fumar en la puerta, justo antes de entrar.
Lee rápido y en silencio. Nunca anota nada ni subraya un párrafo. Nunca tiene lapiz ni lapicera, y entre las tapas llenas de direcciones de hotmail de su maltrecha carpeta, bailan sueltas unas cuantas hojas número 3 de diferentes marcas.
Estudia los temas sin mucho respeto, como yo creo que hay que estudiarlos. Cuando le pregunto, en pocos minutos ya se sabe la revolución francesa, sus etapas, su importancia. Sabe que la Santa Alianza surge del Congreso de Viena y que es un organismo conservador que quería restaurar el absolutismo. Pero en seguida aclara que la sociedad había cambiado y no iba a volver a aceptar a los reyes.
Thursday, January 17, 2008
Enfrentarse al monstruo
Sunday, December 09, 2007
Liquidez
El cuarto es grande. Frente a la cama, una enorme estantería repleta de discos, de vinilo y de los otros. A su izquierda, una ventana-puerta que da a un patio con plantas deja entrar demasiada luz y hace que todo se vea más cercano a cómo es realmente. A su derecha, él duerme desnudo, dándole la espalda.
Quiero agua.
Todavía inmóvil en la otra punta de la cama, trata de pensar en algo que no sea la sed y el dolor de cabeza. Trata de recordar cómo habían sido los acontecimientos.
A ver... acontecimientos... primero la calle principal con las fotos que se iban sacando, aprovechando que todavía eran adolescentes. Hermosa y maquillada haciéndole fuck you a la cámara. Las amigas. En el drugstore, los chicos, un mensaje de texto, otro, un vino, otro mensaje. Problemas con el cambio y para encontrar la casa. Al fin, la fiesta y nada del otro mundo. El perro molesta a los recién llegados. El enorme gato blanco se sube a un árbol y allí se quedará hasta que se vaya la gente.
Tuesday, November 20, 2007
Alto rendimiento
Trata de no mirar a nadie, ni a Asami Nariki, la estrella japonesa, ni a la preciosa y dorada Inés Durell. Sabe que no debe hacerlo, que una simple ojeada a las demás la volvería mediocre. Y Silvina nunca fue así. Además de ser tremendamente obstinada, trabajadora incansable y clara en sus objetivos, la naturaleza le dio una estructura pequeña, hombros cuadrados, pechos escasos, piernas larguísimas y un par de arqueados pies, a esta altura ya perfectamente deformados.
A los seis hizo sus primeros pliés, dos años después ya bailaba en puntas y a los doce obtenía su primer solo en la muestra final: Cascanueces. La academia donde se había formado era importante y cara, y Silvina siempre fue muy consciente del esfuerzo que sus padres hacían para que continuara yendo año tras año, inclusive permitiéndole dejar el colegio en el que perdía un tiempo precioso.
Ya a sus dieciocho, empezaba el momento de la verdad: cuerpos de baile en serio, contratos en serio, teatros en serio. Ya conocía la rutina. Levantarse a las cinco, peinarse, salir, comer una manzana en el camino. Llegar a las siete y bailar hasta las doce en la Academia. Comer algo en el centro y a las tres entrar a los cursos especiales, hasta las ocho. Volver a casa, bañarse y entrar a internet a buscar. Anotar todo, direcciones, horarios, fechas, cupos. El Ballet Estable del Teatro Cervantes incorpora a tres bailarinas. No decirle a nadie, nunca, porque cuanto más hables más gente va y es más difícil. De todos modos, se terminaban encontrando cada vez. Una carrera contra el tiempo, contra el espacio, contra los ligamentos, contra el cansancio. Dormir.
Silvina sabe que hay otro mundo, pero ignora casi todo de él. No sabe exactamente cómo funcionan las facultades, qué ropa está de moda, qué música se escucha en la radio, a qué lugares se sale un fin de semana o de qué hablan las chicas de su edad. Las pocas amigas que tiene son solo variaciones de ella misma, idénticas preocupaciones, idéntico destino, idéntico cuerpo. Los varones no existen, son esos chicos de leotardos blancos que dan saltos y se van juntos después de los cursos. Apenas se acercan a ellas. Sabe, por sus primas, que las mujeres jóvenes tienen novio, ven mucha televisión y se acuestan tarde varias veces por semana. De hecho, ella misma se durmió a las cinco de la mañana el día anterior: la lluvia golpeando en el techo y la audición de hoy no la dejaron conciliar el sueño antes. Silvina no está totalmente segura de que bailar sea lo que la haga sentir mejor, pero sabe que es buena en ello y que no es buena en casi ninguna otra cosa.
No se detiene a pensar, no quiere hacerlo. Pero a veces le gustaría tener un día entero para pasar en el parque bajo el sol, comiendo frutas, comiendo chocolate, comiendo mucho, enfermándose de tanto comer.
En el salón se siente la humedad y ya son las once del sábado. El piso de madera del escenario emite sonidos graves, sordos, bajo la presión de las puntas. Toc, toc, toc. Cuando empiece la música no se van a escuchar. Ya les sacaron los números del pecho: solo quedan diez y a partir de ahora las llamarán por los apellidos. Todas harán ejercicios de barra y en el suelo, y cada una tendrá al final tres minutos para bailar sola.
Todo pasa muy rápido, la barra, el suelo, Asami, Inés y las otras. Le toca bailar y lo hace perfectamente, cada movimiento se ejecuta solo, todos los músculos, todos los dientes, toda la energía, todos los pensamientos puestos en sus tres minutos. También pasan rápido. La una, pero nadie quiere comer.
Los jueces son cinco, pero las aspirantes solo miran a José Kleifer, el coreógrafo y director del ballet, que no se mueve de su lugar en la tercera fila. Las diez son llamadas nuevamente al escenario. Ahora nos va a decir que todas lo hicimos bien y que la decisión fue difícil pero que solo pueden elegir a tres, piensa Silvina erróneamente.
_Nariki, Durell, Damia. _Dice Kleifer de una sola vez, casi sin levantar la vista.
_A las demás muchas gracias, pueden irse. _Agrega la señora que se sentaba a su lado.
Friday, November 09, 2007
Salida familiar
Media hora antes, el señor y yo habíamos tenido una brevísima discusión. "Señor, los chicos no se pueden quedar solos", "¿pero esto no es una guardería?", "no señor, es un espacio de recreación", "pero voy y vengo", "no la puede dejar, señor", "¿y vos para que estás entonces?", para nada, pienso, y miro para otro lado.
Tuesday, October 16, 2007
señoras de su casa
La señora M. llega al establecimiento y saluda a todos, incluyendo al portero, que a esa hora está generalmente baldeando la ancha vereda. "Buen día don José", dice bien fuerte. No es cuestión. La señora M. no se cree demasiado buena como para no saludar al portero. Terminada su rutina de dos horas de ejercicios, que realiza estoicamente mirándose siempre en el espejo, se va sin ducharse. Le dan asco los baños del gimnasio. No es que el gimnasio en sí sea sucio, o tenga algo que sugiera que no es del todo higiénico, al contrario, es de lo mejor que hay en la ciudad, pero igual, siempre puede haber algún gérmen en el suelo mojado u hongos pegados en las cortinas plásticas de las duchas. De nuevo en el auto, mira su celular, generalmente sin mensajes o con mensajes de la empleada, que no sabe si freir las milanesas o hacerlas al horno. Este tipo de cosas exasperan a la señora M., pues la muchacha ya sabe demasiado bien que en su casa no se comen frituras. Debería decirle que no cocine más, pero entonces tendría que pagarle menos y sería mezquino. Y era claro para la señora M. que tampoco estaría bien pagarle lo mismo y que hiciera una tarea menos. Además, odiaba cocinar.
La señora S. es una mujer feliz. Siempre ha sido inteligente y ha sabido resolver correctamente cada uno de los aspectos de su vida. Y todo le salió de maravilla. La señora S. no se levanta jamás temprano. De hecho, nunca abre los ojos antes de las doce, y cuando lo hace, ya todo en su casa está funcionando como una máquina aceitada. Las camas de las chicas tendidas, las alfombras aspiradas, los espejos relucientes, los baños limpios, los perros alimentados, el lavarropas centrifugando, el garage todavía húmedo, sin tierra ni hojas. En seguida María le llevó a la cama el desayuno. La bandeja de madera tenía de todo: café con leche, jugo, tostadas, mermelada, queso blanco, cigarrillos y encendedor.